
Dentro de la tibia calma, el humo más el humo, despierto.
En este pantano angosto pienso ciclicamente en el andar de esta vuelta.
Una dhamma sentada, tomando té, en la esquina, una esquina pintada de sucio,
ella, tomando lo que tiene, pensando en la verdad.
Esta dhamma que toma té, un día un poco oscuro, dicho sea en relieve momentáneo, o una noche lumicha, trabaja su misterio en la notas de mi libido paisaje azul-suela de charco.
Me palpita la amenaza de su cercanía.
Instintivamente entumecido, la alejo, creyendo que lo que me trae la pudorosa proa de la esquina, es aquel jarabe que estaba esperando.
Ese jarabe para saciar de placer al ardor que sufro en la cabeza cuando pienso en el nirvana (no con una N (mayúscula) sino con una n cualquiera, para una palabra especial), en la justicia y en todas la oportunidades.
Esta dhamma, no entiende todavía de mi gusto por el basto cuerpo fértil de la imperfección, y que en sus aposentos no estoy todavía dispuesto a vivir.
Mañana me voy a dar cuenta de que esta Dhamma tiene las manos muy suaves, tenebrosas, pero con un olor a sensual descomplicadez.
Pasado mañana, daré cuenta de que el universo se crea a partir de la misma experiencia, fenómeno, suceso, suerte, mecánica y decisión de hacer el amor, pero con menos ansias.
En este pantano angosto pienso ciclicamente en el andar de esta vuelta.
Una dhamma sentada, tomando té, en la esquina, una esquina pintada de sucio,
ella, tomando lo que tiene, pensando en la verdad.
Esta dhamma que toma té, un día un poco oscuro, dicho sea en relieve momentáneo, o una noche lumicha, trabaja su misterio en la notas de mi libido paisaje azul-suela de charco.
Me palpita la amenaza de su cercanía.
Instintivamente entumecido, la alejo, creyendo que lo que me trae la pudorosa proa de la esquina, es aquel jarabe que estaba esperando.
Ese jarabe para saciar de placer al ardor que sufro en la cabeza cuando pienso en el nirvana (no con una N (mayúscula) sino con una n cualquiera, para una palabra especial), en la justicia y en todas la oportunidades.
Esta dhamma, no entiende todavía de mi gusto por el basto cuerpo fértil de la imperfección, y que en sus aposentos no estoy todavía dispuesto a vivir.
Mañana me voy a dar cuenta de que esta Dhamma tiene las manos muy suaves, tenebrosas, pero con un olor a sensual descomplicadez.
Pasado mañana, daré cuenta de que el universo se crea a partir de la misma experiencia, fenómeno, suceso, suerte, mecánica y decisión de hacer el amor, pero con menos ansias.

